martes, 6 de mayo de 2008

CANTO A LA MUERTE


Todos están llorando, mi madre en el hombro de mi padre suspirando se limpia con un pañuelo las lágrimas que no dejan de caer. Mi padre haciendo fuerza sobrehumana no deja que estas caigan. No se deja vencer.

Mis familiares uno a uno con la cara triste y sin poder pronunciar una sola palabra de alegría me miran. Aquellos con los que compartí desde mi niñez están a mi lado, todos mis amigos y entre ellos, dos de los amores que jamás podré olvidar.

Todos vestidos de negro, colores oscuros que me encantan. Colores con los que con gusto me veo frente a un espejo.

“¿Porqué están todos así?”

Y yo aquí sin hacer nada.

“Mama, Papa. Dejen de llorar, ¿porqué lo hacen? Me lastima verlos así.

“El murió pero la vida es así. Un día se está y al otro quizás ya no. Por eso aferrémonos a ella cada segundo, cada momento disfrutémoslo como si fuera el último de nuestras vidas, respiremos este maravilloso aire que nos permite suspirar y tocando nuestros corazones con el oxígeno saber que aun estamos vivos. No lloremos amigos míos, madre, padre, sintámonos felices al saber que aun estamos vivos gritemos mirando al cielo y en esta hermosa lluvia que nuestros cuerpos aun tienen sensaciones. Es todo lo contrario a lo que ustedes están ahora sintiendo. Sonriamos y démonos un fuerte abrazo mirándonos fijamente y sabiendo que aun estamos aquí”

“¿Si?”

“¿Qué opinan?”

“…”

“¿Porqué no me responden?”

“Es extraño no recuerdo que ninguno de mis amigos o familiares aya fallecido”

Lentamente y con un temblor en todo mi cuerpo miré a la persona que en la tumba recostada se encontraba.

Era yo, la persona qué había muerto y acostada en el ataúd se encontraba. Tan irónico sentir alegría de estar vivo cuando ya no lo estaba. Aun más irónico hablar de lo hermoso de la vida cuando uno está muerto.


¡Dolor inmenso que mi alma has penetrado!

¡Aun no era tiempo de tu visita, bella muerte!


Yo te canto mi victoria al frente de tu rostro, le hago reverencia a la hermosa vida, Llorando tus puñales en todo mi cuerpo, me lastimo y lloro el sin sentido,

Me desvanezco en esta cortina de humo, gritando el dolor de mi propio destierro.

Suplico la última de mis penas

Olvido a todos es lo que quiero, los absorbo dentro de un sueño.


Por fin abro estas alas

Despego en mi vuelo eterno a la luz divina

La más suave y dulce melodía estoy escuchando

Es como el cielo esponjoso…



Por Rony Torres se reservan los derechos 2008

2 comentarios:

Unknown dijo...

Que interesante forma de afrontar uno de los estados en los que algún momento todos los vivos estaremos: la muerte. A veces, reflexionar sobre ella puede dar luz para saber como actuar cuado llegue a nuestras vidas. Pero esta encantadora muerte si la vemos desde nuestra muerte no nos causará el mismo dolor y sufrimiento que enfrentar la muerte de un ser amado, cuando esto pasa, uno mismo muere por dentro, recobrar la vida, se vuelve un reto y desafio de la vida.

Después de todo, mientras estemos vivos, es mejor vivir cada día como uno nuevo, que ya llegará el momento en que nos volvamos solo espíritu.

あら [AruM] dijo...

Al final pudiste imprimir un significado distinto y asombroso a esa transicion que todos tenemos... la muerte. Y eso es, una liberación del alma, que deja atrás las ataduras terrenales para poder crecer en formas insospechadas e ir hacia lugares inimaginables.

Gracias por tu visita al blog (palabras y personas), me gustaria vieras el otro aramore.blogspot si no es molestia. Ah por cierto ya te he agregado al messenger (everyone_crazy@hotmail.com)