sábado, 15 de marzo de 2008

Primer Amor


De pronto me encontraba mirando el techo de mi habitación. Era ya casi la media noche. Junto a mi se encontraba el celular de Miguel uno de mis mejores amigos en la prepa, por razones un poco largas de explicar lo tenía a mi disposición. No podía dormir y por alguna razón estaba inquieto, quería escribir un mensaje de texto a Katty alguien que acababa de conocer. Tome el teléfono y empecé a escribir uno de esos mensajes poéticos que siempre estaba creando.

Mirando al techo, acompañado únicamente
Por el silencio de la noche
Cierro fuertemente mis ojos
Y suspiro pensando en ti mi flor de Lotto.

El que le escriba de esa forma tan inspiradora no significaba que mi objetivo era conquistarla simplemente quería charlar un largo rato con ella a esas horas como habíamos hecho ya en días anteriores.

Me quede profundamente dormido y al siguiente día sin respuesta a mi mensaje.

Todo transcurría de forma normal, había llegado la tarde y estaba regresando luego de un día agitado a mi casa. De pronto me llego un mensaje de texto, era una persona desconocida pero me decía usando pocas palabras que en la noche anterior había recibido un mensaje de mi celular, el mensaje le había fascinado me preguntaba como me llamaba. Sin tomar mucha importancia a ese mensaje escribí: “Simplemente un cursi poeta”. Iba en el bus tan pensativo, ahora no recuerdo exactamente en que iba pensando, talvez los problemas clásicos de un estudiante, malas calificaciones o una futura prueba.

La respuesta no se hizo esperar, llego en un instante, me revelaba su nombre “Pris” de forma muy amistosa. Empecé a responder sus mensajes, sus gustos y disgustos en muchos coincidíamos y otros no. Nació ese instante una amistad muy fuerte y poco a poco nos acompañábamos el uno al otro a todas partes y hasta altas horas de la noche, podíamos estar en el los lugares mas curiosos como el baño y siempre respondíamos.

Al transcurrir ya más de un mes conociéndonos de esa forma de pronto iba notando como mis sentimientos se inclinaban en dirección a ella, aquella niña preciosa me estaba enamorando, me empezó a gustar todo absolutamente todo lo que se tratase de ella, esperaba cada respuesta, cada mensaje, cada detalle, me encantaba escribirle cosas bonitas, no hacía falta conocerle físicamente para saber que me había enganchado de ella. Se había convertido en la dueña de mis poesías.

Era noche de luna llena, no podía dormir, habíamos charlado el día entero, la forma en la que me trataba me encantaba, era cariñosa, inyectaba cada segundo dosis de amor como si hubiera medido milimétricamente los espacios de mi corazón, tenía la receta completa para tenerme a su merced. Llego el suspiro en forma de gota gigante se derramó el vaso y con una poesía muy grande que copaba mas de 4 mensajes le declare mi amor.

Para algunas personas esto debe parecer una locura y dirán quien en la vida puede enamorarse de una forma así. Pues les respondo de alguna forma diciendo “Muchos, claro está incluyéndome en ese grupo. El amor te sorprende, llega en ocasiones sin avisarte y de las formas que jamás imaginaste.”

Ella correspondía mis sentimientos y así pasamos durante otro mes aproximadamente, diciéndonos que nos amábamos, par desconocidos diciéndose mediante mensajes de texto que se aman, eso es lo que éramos un par de locos con sus corazones a mil y con el deseo ya despierto de conocernos personalmente y poder disfrutar del placer indescriptible de un beso de la persona que amas con todo tu corazón.

Ambos vivíamos en la misma ciudad, que gran plan de este destino inevitable, es como seguir un camino lleno de neblina espesa que mientras vas caminando despejas nuevos lugares, así también es el conocimiento y la vida misma.

Con nuestros corazones palpitando a mil decidimos encontrarnos en la puerta de uno de los centros comerciales de la ciudad. El día había llegado, buscaba mi mejor pinta para ese instante en el que la vea. Todo listo ya me encontraba camino a ese punto de encuentro, observaba por la ventana del autobús, mil y un pensamientos cruzaban por mi cabeza. Era normal tener tantos nervios, saber si era bonita, si no era tan atractiva me preocupaba como cualquier joven de esa edad que lo que mas deseaba en sueños era que la modelo o la actriz de televisión sea su novia, así es. Pero me puse a recordar y a leer los mensajes almacenados de ella, recordaba las noches enteras y cuando salía el sol nos despedíamos recién o ni siquiera lo hacíamos, amábamos estar juntos. Pues lo había decidido, no me importaría su aspecto físico iría a proponerle que sea mi novia y que este conmigo como pareja.

Me encontraba esperando en la puerta del mall, había llegado un poco antes. El tiempo pasaba rápidamente y mi corazón por poco y se salía de mi pecho. Me preocupaba el que no llegara y el que al igual que yo hubiera pensado que no soy el chico de sus sueños, que físicamente no le guste, tenía miedo. Deseaba que ya llegue y no me importaría como sea yo se lo iba a pedir.

Unas manos cálidas cubrieron mis ojos, estaba seguro que era ella. La ciudad es un poco grande y encontrarse con otras personas en lugares así no es tan común.
Era ella lo sabía, no sabía que hacer.

Con mis ojos cerrados y cubiertos por sus manos que lentamente se retiraban los abrí ahí estaba la niña de mis sueños, basto solo una mirada para quedarme petrificado y sintiendo como esa fría sensación me recorre de pies a cabeza, erizando mi cabello y provocándome un rico escalofrió que no puedo olvidar hasta este día, fue y tal vez sea el motivo de mis noches de desvelo, esperando que algún día vuelva a mis brazos.

Estuve desde aquel día hasta casi dos años de mi vida a su lado amándola como el mejor de todos los amantes, aprendiendo juntos los secretos de la vida y la pasión.

El último día que la tuve en mis brazos algo presentía. Hice todo lo posible por regalarle el mejor de todos. Aun siento en mis labios el sabor de los suyos, la miel de su piel, la suavidad de aquella seda creada por Dios.
A las 6:00 am del siguiente día recibí un mensaje que decía: “Lo amo con todo mi corazón como nunca a nadie ame y lo amaré hasta la eternidad mi príncipe azul de cuento de hadas, hasta algún día. En este instante estoy en el vuelo a Chile y luego a Moscú a estudiar, no se si algún día vuelva solo se que siempre te amaré mi alma gemela”.

Por: Rony Torres

Copyright ©2008

Reservados todos los derechos.


4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hi!
k hermoso
esta tan lindo
k no me puedo contener
Vaya k tienes madera para eso
ahh, ami como me encantan ese tipo
de cosas, bueno, esk soy un poko
romanticona y esas cosas.
bueno te dejo mi comentario
y puf, me voy ajaja
Seguire mirando
por aki.
Atte
Kyo

Anónimo dijo...

asu... q buena redaccion, historia, todo... me gusto, te quedo genial!

Tati

Anónimo dijo...

Whou, que historia amigo que historia, muy bien redactada no lo quito ni le agrego nada.

El amor, el amor, aquel calido suspiro...

Ha sido un placer leerte.

Saludos. Jaherus

Vourdalak dijo...

Que hermosa historia. Perfectísima tu forma de redactarla, tienes un talento inmenso y una sensibilidad indescriptible.

Espero poder crear una historia así o mejor a tu lado...