Cansado de un día agitado se quedó dormido…
Él se encontraba sentado en un columpio, de pronto giro su cabeza y a su lado la dama que él desde siempre amaba. Con su hermoso rostro, sus ojos brillantes, cabello largo color púrpura. Era el momento de decirle que quería estar con ella pero decidió por un instante solo charlar. Empezaron hablando de su infancia recordando cada tramo de sus vidas.
Un fuerte viento circulaba, desde lo alto las hojas de los árboles caían, mientras tanto el brillante sol en sus caras reflejaba la alegría de estar después de tanto tiempo compartiendo aquel momento.
Ella pregunto “¿Como han sido tus días?”. Él respondió: “Tristes sin tu compañía”.
Él pregunto “¿Que tal tu vida?”, Ella respondió “Grises sin tu alegría”.
La tristeza en esta ocasión los unía. Él la amaba y ella le correspondía. No eran pareja y menos novios por cosas de la vida.
Él preguntó “¿Como estás en este día?”. Ella contestó “Llena de mucha fantasía”.
Ella preguntó “¿Como está tu vida?”. Él contestó “Ahora muy bien y lleno de perfecta armonía”.
La alegría se notaba fantástica en ambos corazones que buscaban fusionarse, desposarse y como testigos tener a la luna que se encontraban también en esta cita.
Él de repente se paró y sin que lo vea tomo la flor escarlata que en el suelo crecía, pensó que ese era momento para declararse pero no lo hacía.
Ella se sonrojaba y tan solo escondiendo su rostro suspiraba.
Él se puso tras de ella, con su mano tapó sus ojos y la flor acercó hasta que ella su perfume percibiera.
Ella tan solo sonreía, con sus manos sus vendas quería quitar, cálida y serena empezó a cantar.
Quitó la mano que la cubría y la flor es lo primero que vio. Fue mucha la sorpresa que hasta la letra de su canto olvidó. Ambos se miraron fijamente y él nuevamente se sentó columpiándose mas fuerte mientras en su mente reprochaba la oportunidad que desperdiciaba.
El sol se ocultaba y la luna del cielo se apoderaba. De luz dorada paso a ser luz plateada.
Él miró hacia el lago y el reflejo del cabello de su dama era lo que más se reflajaba.
Ella dijo “Se acaba el sueño”.
Él dijo “Se que no es un sueño”.
En ese instante ella claramente denotó tristeza. Y el parándose lentamente se acercaba, mirando hipnotizado el brillo de sus ojos tratando de ser fuerte y salvarla de ese agujero.
Él de forma entusiasta dijo “Mira hay tantas estrellas”
Ella dijo “…”
Se dio cuenta claramente por los sentimientos de su amada que no podía esperar más, se armó de mucho valor, abrió su boca y nerviosamente entre dientes recitaba lo siguiente:
“Desde siempre, yo TE AM………… “
El sueño acabó y a él casi un infarto le dio. La razón estaba en su mesita de noche.
Miraba con un mar de lagrimas en sus ojos la foto de su amada 3 años atrás sentada en un columpio justo antes de morir.
Por: Rony Torres
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