
Jibel se encontraba enojado, el día no le había resultado uno de los mejores. No pudo realizar su matrícula en la universidad. Había discutido con su hermano, además de su tía con la que vivía. Encendió su computadora y subió todo el volumen posible de la música que más le gustaba. Él es un amante del arte la misma que usa como refugio ante las penas y alegrías que en la vida se iban presentando.
La tarde iniciaba con un hermoso sol que atravesaba las cortinas de su habitación, esto le animó a salir un poco de esa tristeza o enojo, ese sentimiento que en ocasiones no sabes porque lo tienes, estás deprimido y enojado a la vez y si alguien te pregunta la razón la respuesta es un “no lo se simplemente estoy así”.
De pronto sin pensarlo tomo su mochila, se puso la camisa que tanto le gustaba y salió dejando todo encendido. Mientras caminaba por la ciudad en la que vivía, fumaba un cigarrillo sin ganas de hacerlo y lo botó al instante. Al pasar por una iglesia antigua tropezó, pensó que había sido una piedra pero al regresar a ver no encontró rastro de ninguna ni nada que lo haya ocasionado, únicamente había una pluma blanca grande en el piso similar a las que antiguamente se usaban para la escritura, pero un poco más grande. Se agacho y la cogió guardándola en su bolsillo izquierdo de la camisa.
La tarde entera se la pasó en el cyber de Jaun su amigo jugando y chateando. La noche había llegado, no existía una gota de interés por ir a casa a cenar, su próximo paradero era el bar de Joker uno de sus mejores amigos con el que compartieron tragos hasta aproximadamente las 2:00 am de la madrugada y en un estado casi etílico Jibel caminaba a su casa, solo y concentrado en lo que haría al siguiente día. Al llegar a la avenida principal su concentración llegaba a tal punto que no veía el auto que a gran velocidad se acercaba, Sin ninguna razón el se detuvo, sus pies no hicieron caso a las órdenes de su cerebro, sintió un gran escalofrío recorriendo todo su cuerpo cuando el carro pasó tan solo a centímetros de él. Giro su cabeza para ver si alguien le había visto y efectivamente encontró a una hermosa dama con vestido rojo aproximadamente de su misma edad 23 años, con una mirada fija enigmática que hacia difícil dejar de apreciarla porque era tan hermosa como una de las mejores modelos. No tenía una mirada de seducción ni una mirada de tristeza era simplemente una hermosa mirada que no reflejaba ni paz ni odio sino te transportaba y te tranquilizaba.
Tan cansado estaba Jibel al llegar a su casa que cayó rendido luego de apagar la computadora y cerrar las cortinas, Y sin escuchar los reclamos que le había hecho su tía se quedó dormido.
Dormía placidamente y entre sueños el rostro de la joven se había quedado impregnado en su cabeza, habían bastado varios segundos para que ella se presente en sus sueños, tanta energía poseía esa mujer, tanto poder que hasta su voz que nunca había escuchado la empezaba a escuchar “¿Acaso no me vas a decir gracias?”.
Al día siguiente Jibel no entendía nada de ese sueño tan raro pero lo recordaba como una de las cosas mas preciadas de su vida.
Los siguientes días transcurrían de forma normal, ustedes saben, clases en la U, deberes y así los días llegaban a su fin. Todo esto era ya casi una rutina rara vez los días variaban en algo ya porque era fin de semana y lo que hacía era ir con amigos para algún bar o alguna discoteca.
Jibel cuando estaba tranquilo siempre se sentia inspirado escribía o creaba hermosas poesías que hacían estremecer a las personas, haciendo sonreír a las bellas mujeres a las que se las recitaba o enviaba en forma de mensaje.
Jibel comenzó a sentir un cambio en su manera de escribir analizaba la razón. No se encontraba enamorado, no estaba triste, no estaba feliz. Pero todo lo que escribía eran hermosas cartas y poemas a una dama imaginaria, a una dama que no conocía. A ella y solo a ella le juraba amor eterno, le bajaba el cielo y las estrellas para regalárselos, hacia posible lo imposible. Pues descubrió que era la fuente de su inspiración. Pero quién era ella?. Que gran pregunta y era muy común cuando estaba con sus amigos y amigas la respuesta que el daba simplemente era
“Es aquella que sin conocer yo conozco
Es aquella que sin tener, temo perder,
Es aquella que sin querer yo ya estoy amando,
Es mi dama imaginaria”
Con esta respuesta poética sobre la fuente de su inspiración Jibel siempre quedaba en el aire y deseando que la persona a la que se lo diga sea su dama imaginaria.
Un día en el que se encontraba escribiendo en su habitación abrió el cajón de su velador, lo primero que salto a su vista era la pluma que había encontrado hace ya algunos meses, la observaba detenidamente recostado en su cama hasta quedarse profundamente dormido y entre sueños volver a ver a la dama hermosa que cruzó miradas un día cuando casi le atropella un carro, recordando su rostro, su belleza sin límites y dándose cuenta que la fuente de su inspiración se encontraba al frente de él.
Si ella era su dama imaginaría el lo supo desde ese instante.
En el sueño ella se acercó hasta estar ambos a punto de darse un beso y cuando Jibel cerro los ojos apasionadamente ella le dijo: “Siempre estaré aquí”, dejándole una pluma en el bolsillo izquierdo de su camisa favorita y con el corazón a mil que es justo donde ella colocó la hermosa pluma de color blanco. Jibel despertó con la pluma y la camisa en la mano.
La razón de porqué relato la vida de Jibel? Por que yo soy Jibel !!
La tarde iniciaba con un hermoso sol que atravesaba las cortinas de su habitación, esto le animó a salir un poco de esa tristeza o enojo, ese sentimiento que en ocasiones no sabes porque lo tienes, estás deprimido y enojado a la vez y si alguien te pregunta la razón la respuesta es un “no lo se simplemente estoy así”.
De pronto sin pensarlo tomo su mochila, se puso la camisa que tanto le gustaba y salió dejando todo encendido. Mientras caminaba por la ciudad en la que vivía, fumaba un cigarrillo sin ganas de hacerlo y lo botó al instante. Al pasar por una iglesia antigua tropezó, pensó que había sido una piedra pero al regresar a ver no encontró rastro de ninguna ni nada que lo haya ocasionado, únicamente había una pluma blanca grande en el piso similar a las que antiguamente se usaban para la escritura, pero un poco más grande. Se agacho y la cogió guardándola en su bolsillo izquierdo de la camisa.
La tarde entera se la pasó en el cyber de Jaun su amigo jugando y chateando. La noche había llegado, no existía una gota de interés por ir a casa a cenar, su próximo paradero era el bar de Joker uno de sus mejores amigos con el que compartieron tragos hasta aproximadamente las 2:00 am de la madrugada y en un estado casi etílico Jibel caminaba a su casa, solo y concentrado en lo que haría al siguiente día. Al llegar a la avenida principal su concentración llegaba a tal punto que no veía el auto que a gran velocidad se acercaba, Sin ninguna razón el se detuvo, sus pies no hicieron caso a las órdenes de su cerebro, sintió un gran escalofrío recorriendo todo su cuerpo cuando el carro pasó tan solo a centímetros de él. Giro su cabeza para ver si alguien le había visto y efectivamente encontró a una hermosa dama con vestido rojo aproximadamente de su misma edad 23 años, con una mirada fija enigmática que hacia difícil dejar de apreciarla porque era tan hermosa como una de las mejores modelos. No tenía una mirada de seducción ni una mirada de tristeza era simplemente una hermosa mirada que no reflejaba ni paz ni odio sino te transportaba y te tranquilizaba.
Tan cansado estaba Jibel al llegar a su casa que cayó rendido luego de apagar la computadora y cerrar las cortinas, Y sin escuchar los reclamos que le había hecho su tía se quedó dormido.
Dormía placidamente y entre sueños el rostro de la joven se había quedado impregnado en su cabeza, habían bastado varios segundos para que ella se presente en sus sueños, tanta energía poseía esa mujer, tanto poder que hasta su voz que nunca había escuchado la empezaba a escuchar “¿Acaso no me vas a decir gracias?”.
Al día siguiente Jibel no entendía nada de ese sueño tan raro pero lo recordaba como una de las cosas mas preciadas de su vida.
Los siguientes días transcurrían de forma normal, ustedes saben, clases en la U, deberes y así los días llegaban a su fin. Todo esto era ya casi una rutina rara vez los días variaban en algo ya porque era fin de semana y lo que hacía era ir con amigos para algún bar o alguna discoteca.
Jibel cuando estaba tranquilo siempre se sentia inspirado escribía o creaba hermosas poesías que hacían estremecer a las personas, haciendo sonreír a las bellas mujeres a las que se las recitaba o enviaba en forma de mensaje.
Jibel comenzó a sentir un cambio en su manera de escribir analizaba la razón. No se encontraba enamorado, no estaba triste, no estaba feliz. Pero todo lo que escribía eran hermosas cartas y poemas a una dama imaginaria, a una dama que no conocía. A ella y solo a ella le juraba amor eterno, le bajaba el cielo y las estrellas para regalárselos, hacia posible lo imposible. Pues descubrió que era la fuente de su inspiración. Pero quién era ella?. Que gran pregunta y era muy común cuando estaba con sus amigos y amigas la respuesta que el daba simplemente era
“Es aquella que sin conocer yo conozco
Es aquella que sin tener, temo perder,
Es aquella que sin querer yo ya estoy amando,
Es mi dama imaginaria”
Con esta respuesta poética sobre la fuente de su inspiración Jibel siempre quedaba en el aire y deseando que la persona a la que se lo diga sea su dama imaginaria.
Un día en el que se encontraba escribiendo en su habitación abrió el cajón de su velador, lo primero que salto a su vista era la pluma que había encontrado hace ya algunos meses, la observaba detenidamente recostado en su cama hasta quedarse profundamente dormido y entre sueños volver a ver a la dama hermosa que cruzó miradas un día cuando casi le atropella un carro, recordando su rostro, su belleza sin límites y dándose cuenta que la fuente de su inspiración se encontraba al frente de él.
Si ella era su dama imaginaría el lo supo desde ese instante.
En el sueño ella se acercó hasta estar ambos a punto de darse un beso y cuando Jibel cerro los ojos apasionadamente ella le dijo: “Siempre estaré aquí”, dejándole una pluma en el bolsillo izquierdo de su camisa favorita y con el corazón a mil que es justo donde ella colocó la hermosa pluma de color blanco. Jibel despertó con la pluma y la camisa en la mano.
La razón de porqué relato la vida de Jibel? Por que yo soy Jibel !!
Por: Rony Torres
Copyright ©2008
Reservados todos los derechos.

3 comentarios:
Aunque he tardado un poco
me alegra haber leido.
Nunca imagine que
algo como esto
me llegara a
pasar, pero
supongo
que asi son
las cosas, en vdd
he encontrado a mi
persona es esta historia
Un gran titulo, un espectacular desarrollo y un precioso final.
Eso es lo que pienso de
"Dama Imaginaria"
Atte
kYo
Clow Reed-san me ha gustado mucho lo que plasmas en cada historia, y la forma en como unes pensamientos e ideas para llegar a una en concreto y que sea su linea principal donde va tejiendo las demas.
Siga asi,
Ganbatte!
los dias son vacios y huecos
la cotidianidad de todo ser humano
se transforma en tristeza o felicidad, dado el momento cada huella que deja el dia, nace que llegue pronto la noche para que pronto estes con tu dama imaginaria, los sueños son los unicos que llegan a motivar nuestros corazones y dado el tuyo clow, el sueño, la fantasia, es el camino para tu nirvana, confio en que no habrá que esperar noches para que tu dama imaginaria arrive a tu vida.
att iori yagami
tsuki wo miru tabi omoidase
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